Mireia (Tàrrega, 18) sobrevivió a tormentas que casi la rompieron, y en la escritura encontró un hogar. “De la tormenta a la calma” es el latido de su propio camino: un recordatorio de que incluso desde la herida se puede crear luz. Escribe para quien lucha en
silencio, para que nadie vuelva a sentirse solo.